domingo, noviembre 8

Hoy la Luna se quedó dormida. La oscuridad prevalece. Pero sé que si le hablo suave me escuchará...

Más que una necesidad de catarsis, esto, Luna, es un deseo de infancia que me permite desnudar sentimientos que están aquí y allá causando algún caos de felicidad o tristeza en mi vida. Cada noche que no logre detener las palabras, abriré esta misma ventana, la azul, para contarte la historia, nueva o vieja, que se está (re) escribiendo en las páginas de mi vida. Sé que aunque duermas me estarás escuchando, sé que tengo un espacio en tú firmamento, sé que leerás alguna de mis cartas (o todas) a partir de hoy.


:)

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